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En comparación con quienes desarrollan otras profesiones, segúnindica un estudio publicado en The Lancet, los médicos están másexpuestos a sufrir estrés, depresión, ansiedad y trastornos dealimentación. De acuerdo con una revisión de artículos y teniendo en cuentadiversas encuestas, entre el 25 y 60 por ciento está afectado por elsíndrome del quemado o "burn out". Entre los factores que máscontribuyen a aumentar la sensibilidad se cuentan la excesiva carga detrabajo, el escaso tiempo de ocio y la competencia dentro de laprofesión. También es mayor la mortalidad como consecuencia deafecciones cardiovasculares, así como el índice de suicidios.
Buenos Aires - Permanentemente se dan a difusión diversas encuestas realizadas a médicos en las cuales se habla sobre los problemas con los que día a día deben lidiar al desarrollar su profesión que es, sin lugar a dudas, sumamente exigente y desafiante.
Los médicos, principales víctimas del síndrome burn out
En este sentido, científicos e investigadores de los departamentos de Sociología y Medicina de la Universidad de Calgary en Canadá analizaron una gran cantidad de artículos referidos a esta temática en los cuales -desde julio de 1985 hasta julio de 2009- se hacía referencia al porcentaje de especialistas de la salud que sufren el conocido "síndrome burn out o del quemado", que combina diversas patologías: estrés, ansiedad, ataque de pánico, y que suele sobrevenir como consecuencia de las presiones y exigencias propias del trabajo.
En la revisión, liderada por Jean Wallace, Jane Lemaire y William Ghali, el equipo halló que entre 25 y 60 por ciento de los galenos padece este "mal", siendo bastante frecuente en la población de especialistas latinoamericanos (36,3 por ciento).
El síndrome burn out, también considerado un "subtipo" de estrés, se caracteriza por las sensaciones que genera. Entre éstas se destacan la de apatía, desconsuelo, tristeza, angustia, desamparo e injusticia por considerar que esa actividad que en algún momento se hacía con pasión y entrega, ya no brinda satisfacciones y, para colmo de males, no se obtiene por ella la retribución o el reconocimiento que se cree merecer.
Pero esto no es todo porque a su vez, el "estar quemado" puede favorecer la adhesión a determinadas conductas o vicios entre los que se destaca el tabaquismo, sumamente frecuente entre los médicos, más allá de lo que ellos recomiendan a sus pacientes. Asimismo, otra conducta habitual consiste en usar (y a veces abusar) de determinados medicamentos como píldoras para dormir, tranquilizantes o analgésicos.
Pero, ¿cuáles son los factores que llevan a que esta situación se desarrolle?. De acuerdo con lo mencionado en el análisis de casos y artículos periodísticos publicado en The Lancet, el gran conflicto pasa por la imposibilidad de disponer de tiempo.
Tiempo para el ocio y el disfrute aunque también y aunque parezca mentira tiempo para atender y realizar su trabajo, pues debido al sistema de salud imperante y que imponen tanto desde el ámbito público (comúnmente atestado y sobrepasado) y el privado, los pacientes pasan por los consultorios disponiendo de realmente muy poco tiempo para charlar con el especialista, explicar los síntomas, informarse y retirarse de la consulta plenamente satisfecho y con el tratamiento adecuado indicado oportunamente.
Finalmente, la revisión de artículos dio cuenta de un dato clave: en una comparación general con otras profesiones y labores, los médicos presentan el doble de riesgo de padecer depresión, seis veces más posibilidades de suicidarse y el doble de chances de desarrollar problemas cardiovasculares y, eventualmente, encontrar la muerte como consecuencia de estas patologías.
"A través de esta muestra queremos dar un mensaje clave: la salud de los médicos es importante no sólo por ellos mismos, sino también por la comunidad en su totalidad. En este sentido: doctores sanos implica pacientes sanos, pues si una persona está bajo un total estado de angustia, depresión y estrés, a su vez durmió mal luego de una noche en vela de 24 horas por hacer guardia y después de todo eso tiene que llegar y operar, los riesgos indudablemente serán altos".
"Entonces creemos que lo más conveniente es que los médicos entiendan que como todos los seres humanos son falibles, que pueden atravesar un mal momento y sobre todo que deben consultar porque de nuestro examen se extrae que el 92 por ciento de los galenos no visitan a algún colega pues les cuesta ponerse en papel de pacientes pero, además, se autoprescriben medicamentos", concluyó Jean Wallace.
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